domingo, 9 de agosto de 2015

Biblia


Leer la Biblia era para mí una de esas cosas que uno deja pendientes de hacer, pero nunca encuentra el momento para ello. Desde hace unos años empezó esa curiosidad; era algo cultural, algo relacionado con una parte de mi identidad. Constantemente reconocemos guiños y referencias: el arca de Noé, la traición de Judas o los jinetes del Apocalipsis. Aunque uno no sea religioso, aunque ni siquiera sea cristiano, le suenan.

Este verano decidí que había llegado el momento de acudir al texto y conocer a todos esos personajes, y leer acerca de todas esas historias por mí misma. Verlo desde mi punto de vista y reflexionar. Sinceramente, habiendo crecido en la tradición católica, creí que esta lectura haría alusión a mi religiosidad. No fue del todo así: en cuanto más leo, más se pica la crítica que llevo dentro. Al final, la Biblia se ha convertido para mí en un misterio filológico. Por eso necesitaba ordenar y escribir aquí algunas impresiones; creo que solo así podré disfrutar de otra manera lo que la forma encierra, la historia que hay detrás.

Es bien sabido que la Biblia no es un libro, sino varios. Y no me refiero solo a los llamados "Antiguo" y "Nuevo Testamento"; dentro de estas dos partes encontramos más partes, que pueden incluso contener aún más subdivisiones. Es una locura. Por eso he decidio abordar esta inmensa e interesantísima obra poco a poco, parte a parte; degustarla con calma y detalle. Puede que después haga algún comentario más general.

Lo bueno que tiene uno al trabajar un texto como este es lo accesible que es. He contrastado cada Sagrada Escritura que he caído en mis manos, empezando por la edición tradicional, la Reina Valera, y seguida por la Torah. Las referencias concretas sobre alguna edición concreta las apuntaré cuando vengan al caso; en general las diferencias que encontramos entre ellas no son demasiado relevantes para mi lectura. De todas formas, es uno de los textos más antiguos; lleva siglos pasando de mano en mano, siendo copiado e interpretado por intelectuales de muchas culturas. Está obviamente deturpado, y probablemente nunca sepamos cómo se fue formando hasta llegar a ser lo que es hoy.


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